domingo, 3 de abril de 2016

Volver a los 16

Volver a los 16

Sebastiano Monada













Volver a los 16, ¿Quién pudiera?
Cruzando los huecos del espacio-tiempo
Cuando solo lo hacemos soñando
Despiertos como el principio esperanza

Éramos dos muchachos intrépidos
Como cachorros de lobo merodeando sin miedo
Alrededores del bosque atiborrado de enigmas
Sin instinto de conservación en cuerpo entusiastamado
Cruzamos la cordillera para encontrar el puerto
Donde imaginación febril supone barco esperado
Para llevarnos a la isla de la utopía vislumbrada
Para aprender y combatir en montes tupidos
Del país despojado y desposeído por imperio renovado
Queríamos ser guerrilleros insomnes
Imagen romántica de aquel entonces

Adolescencia rebelde
En sus gestos, en sus palabras, en sus sueños
Entregándose a la aventura
Como quien se entrega a la trama
De novelas y poemas anunciando alboradas
Entregando cuerpo y alma  
Sin miramiento ninguno

Volver a sentir profundo
Como canta Violeta Parra
Entregándolo todo en respiración honda
Arrojándose al instante eterno
Vivido intensamente por sensaciones galopantes
Intrépidamente como felinos al asalto
Gasto heroico definido por Georges Bataille
En sus escritos pos-hegelianos
Sin calcular consecuencias
Creer en cada minuto inquieto
Se juega el destino humano
En cada gesto, en cada paso, en cada palabra
Como induciendo el camino de porvenir esperado

Buscar en cada escrito leído
Claves secretas como símbolos rotos
De rebeliones desatadas
Contra dominaciones ateridas
En violencias sistemáticas
Insurgentes levantamientos sociales
Buscan detener el tiempo
Apedreando a los relojes

Sea novela o teoría
Sea poesía o historia
Creer, todas son catalogadas señales
A descifrar en sus huellas
Umbrales enmohecidos que cruzaremos confiados
Los libros son incendiarios
Prendiendo fuego con escrituras hendidas
En huesos blancos que guardan
Textos tejidos en awayos  

Volver a fraternidad convocada
Afectuosa, descubriendo amor inmenso
A pueblos de larga historia
Otredad, alteridad humana
Multitudes prolíficas en dramas
En sus vestimentas raídas
En sus cabelleras despeinadas
En sus miradas risueñas 
En sus mesas casi vacías
Enfrentando contingencias
Con alegría esparcida
En pobrezas reconocidas
Ricas en esperanzas añoradas
Ricas en valores renovados
Ricas en afectos desbordantes
Pobres en la pobreza preservada
Sosteniendo la riqueza mutilante

Volver a cruzar cordilleras
Encontrando en cumbres nevadas
Las palabras congeladas
De sabidurías olvidadas

Cruzar inexistentes fronteras
Burlando barreras burocráticas
Y estatales vigilancias
Cruzar acompañado con dos jóvenes quechuas
Campesinos de las apachetas

Volver a sentir el viento helado en noche del altiplano
Acompañados por murmullo colectivo
Como largo río embravecido
De muchedumbre agolpada en camión espolvoreado
Volver a la frontera donde cuartel desvencijado
Rumia su antigua guerra perdida
Allí caímos presos rodeados por los conscriptos
Por enseñar a un soldado
El libro rojo de Mao

Volver a caminar en noche interminable
Por explanada inmensa de puna andina
Teniendo en el horizonte al majestuoso Sajama
Volver a encontrar al amanecer naranja
Aglomeraciones de chinchillas
Tomando señoronamente primeros rayos de sol

Volver a develar en experiencia lozana
Hay más tierras y montañas
Llanas extensiones curvadas
Y monumentales explosiones congeladas
Menos ciudades y poblados
Aglomeraciones metropolitanas edificadas
Y constelaciones de pueblos mezclados
Rodeados de comunidades dispersas
Como lunares en la explanada
Cara desnuda del planeta de virgen martirizada

Volver a la sed del nómada errante
Al sudor del caminante
A pesar del frio helado
La macurca aposentada en músculos atosigados
En plena ondulante peregrina travesía

Volver a amar al país penetrante
En esos pueblos de adobe
En esos caminos de tierra
En esas solitarias escuelas alejadas
En los corregidores de gruesos ponchos
Y ajados sombreros alados
Últimos hombres del Estado

Volver a hablar imitando a oradores convocantes
En concentraciones agolpadas
Por masas apasionadas
Conformando resistencias

Volver a congregaciones de estudiantes inquietos
Interpelando a gobiernos de bayonetas caladas
Y veteranos fusiles en manos bronceadas
Oliendo a rosas de pólvora negra
Estalladas hace un tiempo en el aire asustado

Adolescencia impetuosa
Atrevida y desafiante
Como mirada de vicuña espigada
Volver a discusiones conspirativas
A reuniones clandestinas
A amores en la fogosidad combativa

Veo en jóvenes libertarios
Osadías resurgidas desde memorias de luchas
Cuando vuelven a movilizarse
Miro nostálgicamente
Aquélla arronjada mocedad
Circulación del dar en derroche
Sin pedir nada a cambio
Salvo el trastrocamiento buscado

El alba es la repetida invención del día
Forjada a luz y colores
Son estos jóvenes rebeldes
Los encargados de prender fuego todas las mañanas
De cada nuevo periodo
Las nuevas generaciones no sólo toman la posta
Sino inventan nuevas subversiones
Nuevas generaciones de luchas
Y nuevas formas de transgresores despliegues

Volver a los 16
Quién pudiera
Si solo supiera
Esta edad se repite en la memoria
De cada acto indómito cuando osamos desafiar
Hábitos y costumbres consagradas
No nos damos por vencidos
Intentando en cada gesto indomable
Retomar el recorrido nómada
De heterodoxias iconoclastas
Bárbaros destructores de imperios







Volver a los 16













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